Willie Colón se lució anoche, con salsa de la que pica

El lugar estaba lleno, con gente ansiosa de ver y escuchar a Willie Colón , una de las leyendas de la salsa “con ajo”.

No era para menos. Ganas y deseos habían de sobra. Un exponentes de la salsa estelar de los que pocas veces se pueden ver en una tarima local.

Con un repertorio de éxitos que compendian  capítulos muy importantes y trascendentes de la historia de la salsa.

Era de orden que el Hard Rock Live se llenara. De otra manera no podía ser.

Curiosamente  Frederick Martínez (El Pachá) había predicho, dos noches antes, en el concierto de Nathalie Hazim en el mismo lugar, que lo de “Willie” estaba floja en venta.

Esa versión la refutamos, aun sin tener los números de la taquilla.

Cuando llegamos, antes de las 10:00 de la noche, ya el lugar estaba lleno, con un público ansioso y expetante, entre los cuales estaba la vicepresidenta de la República en una mesa alejada del proscenio o la llamada área VIP o Special Guest, por razones que mucha gente desconoce.

Su mesa estaba situada muy cercana a las salidas de emergencia del local, con la seguridad que le acompaña a prudente distancia,  precisamente vigilando su entorno desde la puerta de salida alternativas.

¿Coincidencia o casualidad? No. Ubicación estratégica para poder controlar y responder a cualquier eventualidad . No se  olvide que la movilidad de mandatarios está sujeta a protocolos que deben ser  respetados y ciumplidos a “pies juntillas”.

La vice estaba en una mesa no terciaria, pero si secundaria, pero protegida por su equipo, y con las salidas de emergencia tan vitales ante cualquier eventualidad.

Y desde allí, junto a sus acompañantes, disfrutó como los demás de la descarga de salsa prodigada por Willie Colón.

Tanto así, que cuando terminó la presentación, fue de las últimas en marcharse del lugar.

Lo de Willie Colón definitivamente es antológico.

Es el “malo” de la trilogía de El Bueno, el Malo y El Feo”. Un artista de carácter, de temperamento, frecuentemente dificultoso, pero que cuando está en tarima  hay que escucharlo, vivirlo, bailarlo, como se vio anoche en Hard Rock Live.

Empezó su participación con Aires de navidad, uno de los clásicos de la temporada, y a partir de ahí no hubo componte.

Había que ver como esa sala repleta de fervorosos de la salsa y de su música, se rindieron a sus pies, cantando, tarareando, y aplaudiendo cada uno de sus éxitos.

Calle Luna Calle Sol, Oh qué será, Che che Colé, Día de Suerte, Todo Tiene su final El gran varón, Gitana, Bohemia, Amor verdadero, Casanova, Talento de tv, Idilio de amor,  formaron parte de su amplio arsenal de temas musicales que llenaron los años dorados de la salsa.

Y mientras más cantaba, la gente esperaba más.

El repertorio de Willy está inscrito en el historial afectivo y preferencial de la gente. Por eso la algarabía cada vez que  arrancaba con un tema conocido y con historia.

Y  se lo manifestaba bailando en un rincón, o en cualquier esquina.


Definitivamente, una fiesta gozosa, sabrosa, con salsa de la que pica…No de la que pica el pollo, quede claro.

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