Las cosas de la vida…
En
el 2017 el merengue más sonado, el más popular, el más bailado en las
discotecas, el que reposicionó a Toño Rosario y lo llevó a que se le
disparara la tarifa de sus bailes fue “Dale Vieja Dale”.
Sin
embargo no pudo ser nominado ni premiado, porque se trata de una
composición argentina, de un tema original de Sergio Chingolo Ledesma,
que popularizó a nivel internacional Ulises Bueno. Toño lo tomó y adaptó
cuando ya era popular en el mundo.
Este
año acontece el mismo caso con “Mi forma de ser” interpretado por Alá
Jazá. Tras 10 años de lucha por fin logró conectar con este tema, que ha
sido la sensación en todas partes, el preferido, el más presente en las
pistas de baile, resulta que tampoco puede optar por el Merengue del
Año en El Soberano, porque se trata de una composición del
puertorriqueño Farruko, y los reglamentos del premio establecen que
tiene que ser de autoría dominicana.
Acroarte
ha querido exaltar y mantener en primer plano a los artistas
dominicanos en su premiación, para los cuales ha sido creada.
Sin
embargo vean la situación que se está dando, de que los verdaderos
éxitos en el género del merengue no pueden ser premiados, por la
situación señalada, y el galardón a veces recae en otros que hay que
escoger por “aquello de a falta de pan, casabe”.
La gente le cae encima a Acroarte porque no entienden ni conocen los reglamentos del premio.
Se
trata de preservar lo auténtico, lo genuino de nuestros valores, pero a
veces ni los propios artistas valoran eso, ni los compositores que se
mantienen “agachados”, o a la deriva.
Cuando
un día de esos se cambien las reglas y suene el “entren to’ c…” los
oirán entonces con el mugido de “la vaca de nena, que en vez de dar
leche da pena”.





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